Guía para pacientes con Linfoma

 

Traducción y Adaptación de la guía para pacientes por cortesía de Lymphoma association

Lymphoma Association

Introducción

Usted puede ser una de las personas a las que acaban de diagnosticar la enfermedad de Hodgkin o un Linfoma no Hodgkin. Quizá alguien cercano a usted padece linfoma. Esta guía se ha preparado para ayudarle a que conozca mejor los linfomas: ¿qué son?, ¿cómo se diagnostican? y ¿cómo se tratan?. En la primera sección se describen los linfomas y sus tratamientos. En la segunda se abordan las cuestiones relativas a cómo se puede vivir con linfoma y cómo podría afectar la enfermedad a la vida en general.

También hemos incluido un glosario en el que se explican algunos de los términos que podría oír en relación con la enfermedad. Las palabras que figuran en color morado se incluyen en esta sección. Esperamos que las páginas siguientes sean útiles para usted, su familia y amigos.

Esta guía hace referencia a los linfomas en adultos.

Acerca de los linfomas

Los linfomas son cánceres del sistema linfático. La enfermedad de Hodgkin y los Linfomas No Hodgkin son tipos de linfomas.

El sistema linfático

El sistema linfático es una red compleja de tubos (vasos linfáticos), ganglios (o ganglios linfáticos) y otros órganos, tales como el bazo. El sistema linfático, igual que la sangre, es un sistema circulatorio. Ayuda a transportar las sustancias de un lugar a otro del organismo. También forma parte de las defensas naturales del organismo contra las infecciones, es decir, el sistema inmunológico.

Los vasos linfáticos contienen un lí­quido denominado linfa. El lí­quido linfático actúa de cinta transportadora, llevando los nutrientes y productos de desecho de un lado para otro del organismo. En particular, transporta también un tipo de leucocitos que se denominan linfocitos, que nos ayudan a luchar contra las infecciones. La linfa circula por los vasos linfáticos y pasa a través de los ganglios linfáticos, que actúan de filtro para expulsar los gérmenes del sistema. Puede que en alguna ocasión haya notado unos bultos en el cuello cuando tiene dolor de garganta. Esto se debe a que el organismo está luchando contra la infección en ese área y esos bultos aparecen a consecuencia de un aumento del tamaño de los ganglios linfáticos.

Los ganglios linfáticos y los vasos linfáticos se encuentran en todo nuestro organismo. Los ganglios linfáticos forman frecuentemente grupos, en particular debajo de los brazos, en el cuello y las ingles.

Cáncer

Nuestro organismo está¡ compuesto por muchos tipos de células diferentes, tales como las células epiteliales, pulmonares, nerviosas y sanguíneas. Como parte de un proceso de la vida cotidiana, estas células se dividen para sustituir a las que mueren. La división celular y la muerte celular son procesos controlados por señales químicas.

Un cáncer se desarrolla cuando las células dejan de "oír" estas señales de control. Las células pueden empezar a dividirse de manera anormal, o pueden no morir cuando deberían hacerlo. Esto da lugar a la formación de células anormales. Estas células anormales se acumulan, formando bultos o tumores. Otra característica del cáncer es que las células anormales son malignas, lo que significa que pueden extenderse a otras partes del organismo y formar más tumores.

¿Qué es la linfa?

Hay muchos tipos diferentes de cáncer y pueden afectar a las personas de formas muy diversas. Usted podrá preguntarse qué sucede si se tienen esas células anormales. Los cánceres no son buenos para nadie, porque interfieren con las funciones normales de nuestro organismo.

Linfoma

Cuando una persona tiene un linfoma, significa que parte de sus linfocitos están "fuera de control". Se dividen de forma anormal o no mueren cuando deberían hacerlo. Estos linfocitos anormales pueden agruparse en los ganglios linfáticos, haciendo que aumenten de tamaño al formarse tumores.

El linfoma puede afectar a los ganglios linfáticos de todas las partes del organismo. También puede afectar a otros órganos, tales como el bazo o la médula ósea. Igual que otros cánceres, el linfoma puede alterar la función del tejido afectado. Por ejemplo, podría interferir con la capacidad de una persona para luchar contra las infecciones.

Aunque el linfoma es una enfermedad del sistema linfático, se puede encontrar, en ocasiones, en otras áreas del organismo. Por ejemplo, en algunos casos, una persona puede tener un linfoma en el intestino y no manifestar la enfermedad en ningún otro lugar. El linfoma puede manifestarse a veces en lugares poco comunes, porque los linfocitos circulan por todo el organismo y pueden entrar y salir del sistema linfático.

Causa del linfoma

La causa del linfoma sigue siendo desconocida

No existen indicios que sugieran que algo que usted haya hecho, o no, sea la causa del desarrollo del linfoma.

Algunas personas tienen un riesgo más alto de desarrollar un linfoma porque manifiestan otras patologías médicas, en particular, aquellas que presentan inmunodeficiencia. Por ejemplo, las personas con VIH y SIDA tienen mayor riesgo de desarrollar linfoma no Hodgkin. Esto no significa que usted vaya a desarrollar VIH o SIDA si tiene un linfoma no Hodgkin.

El linfoma no se contagia ni es contagioso.

Algunos científicos han sugerido que los virus comunes pueden tener alguna relación con el desarrollo de determinados tipos de linfomas. Otros científicos han investigado las posibles causas ambientales. Sin embargo, por el momento, son sólo teorías y todavía deben realizarse muchas investigaciones antes de que lleguemos a saber realmente cómo se desarrollan los linfomas.

Clasificación de los linfomas

Los linfomas se denominan, o clasifican, según el aspecto que presenten las células en el examen microscópico. Al examinar las células, el patólogo puede indicar qué tipo de linfocito ha experimentado una transformación anormal. Esta información indicará a su médico si usted padece enfermedad de Hodgkin o linfoma no Hodgkin. También le indicará cómo puede afectarle la enfermedad. Esta información es muy importante para planificar su tratamiento.

Enfermedad de Hodgkin

La enfermedad de Hodgkin es un tipo de linfoma. Recibe este nombre porque la primera persona que documentó esta patología en revistas científicas fue el Dr. Thomas Hodgkin en Londres en 1832. Posteriormente, en el siglo XIX y a principios del siglo XX, dos científicos llamados Reed y Sternberg examinaron al microscopio muestras de pacientes con enfermedad de Hodgkin. Observaron la presencia de una célula específica en todos los casos. Esta célula empezó a ser conocida como "célula Reed-Sternberg". Un linfoma se denomina enfermedad de Hodgkin si se observa la presencia de las células Reed-Sternberg en el microscopio. La enfermedad de Hodgkin puede manifestarse a cualquier edad, aunque aparece con bastante frecuencia entre los 15 y los 35 años. Afecta con más frecuencia a los varones que a las mujeres, aunque se desconocen los motivos.

Scanner

La enfermedad de Hodgkin se trata actualmente con mucho éxito y la mayoría de los pacientes afectados por la enfermedad consiguen curarse totalmente

Linfoma no Hodgkin

Puede parecer un nombre extraño para una enfermedad, pero el linfoma no Hodgkin significa, simplemente, cualquier linfoma que no sea enfermedad de Hodgkin. Hay muchos tipos diferentes de linfoma no Hodgkin y se comportan de distinta manera.

Las células de los linfomas no Hodgkin presentan un aspecto diferente a las de la enfermedad de Hodgkin cuando se examinan al microscopio. Los linfomas no Hodgkin se comportan también de manera diferente a la enfermedad de Hodgkin, en algunas ocasiones, las células se dividen muy lentamente y en otras, más rápidamente.

Los linfomas no Hodgkin se clasifican según el aspecto que presenten las células en el examen microscópico. El aspecto de las células proporciona un indicio de la rapidez con que se están dividiendo. Las células grandes suelen crecer rápidamente, mientras que las células pequeñas tienden a desarrollarse lentamente.

Linfoma no Hodgkin de alto grado
Se dice que un linfoma no Hodgkin es de alto grado cuando las células parecen dividirse muy rápidamente. Algunos tipos de linfoma no Hodgkin de alto grado crecerán con más rapidez que otros. El linfoma no Hodgkin de alto grado es más frecuente en las personas de más de 50 años, pero puede manifestarse a cualquier edad. Igual que la enfermedad de Hodgkin, afecta en mayor medida a los varones que a las mujeres.

Aunque el término "de alto grado" puede parecer alarmante, estas enfermedades pueden responder muy bien al tratamiento y se pueden curar en muchos casos.

Linfoma no Hodgkin de bajo grado
Se dice que un linfoma no Hodgkin es de bajo grado cuando las células parecen dividirse lentamente. Esto significa que el linfoma de bajo grado puede tardar mucho tiempo en desarrollarse. Podrá oír también el término "indolente" para referirse a estas enfermedades.

El linfoma no Hodgkin de bajo grado es más frecuente en los ancianos, pero puede manifestarse también en personas jóvenes. Igual que los otros linfomas, afecta con más frecuencia a los varones que a las mujeres. El linfoma no Hodgkin de grado bajo tiene un comportamiento crónico, en algunas ocasiones es activo y en otras no. Debido a ello, algunos médicos compararán el linfoma no Hodgkin de grado bajo con enfermedades tales como la diabetes o la hipertensión, es decir, una enfermedad que los médicos pretenden controlar en lugar de curar.

Muchas veces, los pacientes con linfoma no Hodgkin de bajo grado pueden encontrarse bien durante un período prolongado, cuando la enfermedad no causa demasiados problemas, y pueden no requerir tratamiento.

Síntomas de linfoma

El síntoma más frecuente del linfoma es la aparición de un bulto o tumefacción indolora en el cuello, axila o ingle. Usted puede experimentar diversos síntomas de linfoma. Los más frecuentes son los siguientes:

  • Sudoración excesiva, especialmente por la noche
  • Fiebre
  • Pérdida de peso inexplicada
  • Pérdida de apetito
  • Cansancio anormal
  • Tos o falta de respiración
  • Picor persistente generalizado
  • Dolor después de ingerir bebidas alcohólicas

Algunas personas pueden manifestar linfoma en otras partes del organismo y, en estos casos, los síntomas pueden ser muy diferentes. Por ejemplo, si su linfoma está localizado en el intestino o estómago, podrá experimentar dolor abdominal, diarrea o sensación de indigestión.

Estos síntomas se observan más frecuentemente en otras enfermedades menos graves.

Diagnóstico

Si manifiesta algún síntoma que le preocupa, pida una cita con su médico de familia para comentarle la situación. Es probable que su médico no saque conclusiones precipitadas y puede sugerir un tiempo de espera para comprobar si estos síntomas son debidos a cualquier otra causa. Por ejemplo, es muy frecuente que un bulto esté causado por una infección.

Sin embargo, si estos síntomas persisten, será necesario realizar pruebas adicionales para descubrir la anomalía.

En la mayoría de los casos, el médico de familia no podrá confirmar si usted padece o no un linfoma, ni siquiera con un análisis de sangre. Por este motivo, su médico de familia le remitirá al especialista.

Pruebas adicionales

El especialista le pedirá que se someta a una serie de pruebas. Mediante estas pruebas se averiguará la causa del problema y ayudarán a decidir la mejor manera de tratarlo. En algunas ocasiones, usted verá a diferentes personas especializadas en distintos aspectos de su cuidado.

Biopsia

Si presenta un bulto, es muy probable que su médico desee realizar una biopsia. Es una prueba importante y en la mayoría de los casos, es la única manera de diagnosticar un linfoma. La biopsia supone extraer parte del bulto para examinar las células al microscopio.

En ocasiones, las células se extraen por medio de una aguja, aplicando previamente un anestésico local. Normalmente se extrae la mayor parte del bulto y en algunas ocasiones todo el ganglio linfático y para ello es necesario administrar anestesia general y permanecer en el hospital aproximadamente un día.

Los resultados de la biopsia indicarán a su médico si usted tiene o no un linfoma y, de ser así, qué tipo de linfoma padece.

Consulta con el médico

Si la biopsia muestra un linfoma, se le remitirá a un médico especialista en cáncer en caso de que usted no haya sido visto ya por uno. Este especialista puede ser un hematólogo o un oncólogo.

El siguiente paso será averiguar si la enfermedad afecta a otras partes del organismo.

Este proceso se conoce como estadificación y es uno de los componentes necesarios para planificar su tratamiento.

La estadificación implica realizar una serie de pruebas diferentes, algunas de las cuales se describen a continuación. No debe preocuparse si ve que no se le practican todas estas pruebas. En algunas ocasiones, las pruebas más habituales son suficientes para obtener la información necesaria sobre su linfoma.

Análisis de sangre

Se realizan análisis de sangre para que su médico se haga una idea de su estado de salud general. Por ejemplo, por medio de un análisis de sangre rutinario, se puede comprobar si el hígado y el riñón funcionan adecuadamente. Su médico puede realizar también una prueba que se conoce como recuento sanguíneo, para saber el número de eritrocitos, leucocitos y plaquetas que hay en la sangre. Se le realizarán análisis de sangre con regularidad, durante y después del tratamiento.

Biopsia de médula ósea

La médula ósea es gelatinosa y se encuentra en el centro de los huesos largos del esqueleto. La médula ósea es responsable de la producción de células sanguíneas. En algunas ocasiones, se pueden encontrar células de linfoma en la médula ósea, por lo que se realiza frecuentemente una biopsia de médula ósea para determinar si este es el caso.

Este procedimiento supone la obtención de una muestra de médula ósea a través de una aguja larga. La aguja se inserta normalmente a través de la piel hasta llegar al hueso de la pelvis, previa aplicación de un anestésico local.

La biopsia de médula ósea suele realizarse tan sólo en unos minutos. Aunque los médicos utilizan un anestésico local, este procedimiento puede ser molesto. Las molestias se pueden aliviar frecuentemente con la administración de analgésicos antes de que desaparezca el efecto de la anestesia y si lo considera necesario, podrá seguir tomando estos analgésicos unos días más. Si le preocupa esta prueba, hable antes con los médicos. En algunos casos, pueden administrarle sedantes.

Radiografías

Las radiografías pueden utilizarse para examinar varias partes de su cuerpo. Por ejemplo, se puede realizar una radiografía de tórax para comprobar si los ganglios linfáticos del tórax han aumentado de tamaño. Las radiografías son indoloras y se realizan tan sólo en unos minutos.

Estudios de diagnóstico por imágenes

Las pruebas de diagnóstico por imágenes son un tipo de radiografías más sofisticadas y se utilizan para obtener una imagen detallada de los órganos internos y los ganglios linfáticos. Para realizar estas pruebas, normalmente no es necesario que permanezca hospitalizado durante una noche.

Para realizar una TAC, debe tumbarse en una camilla que se introduce en una cámara cilíndrica. Una vez en la cámara, se toman imágenes computerizadas de su cuerpo, por capas. El efecto es el mismo que cuando cortamos la parte de arriba de una cebolla, se puede ver el interior desde arriba, así como las diferentes capas. La TAC proporciona una imagen similar del interior de su cuerpo.

Esta prueba dura aproximadamente de 30 minutos a una hora y se le pedirá que permanezca inmóvil mientras se toman las imágenes. También se le puede pedir que permanezca en ayunas antes de realizar la prueba. En algunas ocasiones se le pedirá que beba líquido aproximadamente una hora antes de la prueba o también se le puede administrar una inyección en una vena. Esto puede ayudar a obtener imágenes más adecuadas de algunas estructuras internas.

TAC

Otras pruebas

Hay otras muchas pruebas que se pueden realizar en diferentes hospitales y en distintas circunstancias. Podrá oír hablar de algunas de las pruebas siguientes:

La resonancia magnética (RM) (o resonancia magnética nuclear [RMN]) es similar a la TAC, con la diferencia de que puede mostrar las estructuras internas desde muchos ángulos diferentes. Igual que en la TAC, deberá tumbarse en una camilla que se introduce en un cilindro. El cilindro mide las ondas magnéticas mientras pasan a través de su cuerpo. La duración de esta prueba es aproximadamente de una hora y es indolora, pero puede ser bastante ruidosa.

Debido a que el cilindro se sirve de un imán, deberá quitarse previamente todos los objetos de metal y joyas que pueda llevar. También debe informar a los técnicos si lleva algún implante metálico, por ejemplo, prótesis de cadera o marcapasos. Hoy en día, se utilizan a veces "grapas" de metal, en lugar de puntos de sutura, tras una operación, por lo que deberá informar a los técnicos si todavía lleva las grapas que le hayan podido aplicar después de la biopsia, si este fuera el caso.

La gammagrafía con galio se utiliza a veces para obtener información adicional sobre su enfermedad. Esta prueba supone la administración intravenosa de una inyección que contiene una sustancia llamada "galio", tras lo cual se le pedirá que vuelva unos días después para realizarle la gammagrafía.

La tomografía PET es similar a la gammagrafía con galio y se puede utilizar para obtener una imagen más detallada de la enfermedad de una persona y su respuesta al tratamiento.

Se puede realizar una ecografía para examinar el interior del abdomen. Esta prueba radiológica utiliza ondas de sonido que rebotan en los órganos internos, creando una imagen. Para realizar esta prueba, se le pedirá que se coloque boca arriba en una camilla y se le aplicará un gel sobre el vientre. A continuación, un técnico pasará un instrumento sobre la zona donde ha aplicado el gel para obtener una imagen, que se mostrará en una pequeña pantalla. Es un procedimiento indoloro y dura aproximadamente 15 minutos.

Resultado de las pruebas

Los resultados de estas pruebas pueden tardar varias semanas en conocerse, pero son muy importantes para ayudar a elegir el mejor tratamiento para su situación personal. Puede que le resulte frustrante y preocupante tener que esperar cierto tiempo antes de que se pueda hacer algo por su enfermedad y puede que esta espera le sea difícil.

Normalmente, una espera de unas semanas no significa que su enfermedad vaya a empeorar. Es mucho más importante planificar el tratamiento adecuado para usted.

Estadificación

Una vez reunidos los resultados de todas sus pruebas, su médico podrá saber qué partes de su organismo están afectadas por el linfoma. Esto se denomina estadio de la enfermedad.

Estadio 1: Significa que la enfermedad afecta a un grupo de ganglios linfáticos a un solo lado del diafragma.

Estadio 2: La enfermedad afecta a dos o más grupos de ganglios linfáticos de la parte superior o inferior del diafragma.

Estadio 3: La enfermedad afecta a los ganglios linfáticos de la parte superior e inferior del diafragma.

Estadio 4: El linfoma puede estar localizado en órganos que están fuera del sistema linfático o en la médula ósea.

Además de los números que se utilizan para clasificar el estadio, también verá que se utilizan las letras "A" o "B" para describir su enfermedad. Esto se refiere a si ha experimentado o no cualquiera de los síntomas siguientes: pérdida de peso, sudoración nocturna o fiebre. "B" significa que usted ha experimentado uno o más de estos síntomas y "A" significa que no ha manifestado ninguno.

Por ejemplo, si su enfermedad afecta a ambos lados del diafragma y ha experimentado sudoración nocturna, su linfoma se clasificará como estadio 3B. Si su enfermedad afecta a varios grupos de ganglios linfáticos de la parte superior del diafragma y no ha experimentado síntomas, su linfoma se clasificará como estadio 2A.

Tratamiento

El tratamiento de su linfoma se planificará según sus circunstancias personales. Además del tipo de linfoma y el grado y estadio de su enfermedad, el especialista considerará su estado de salud general y si padece cualquier otra patología clínica. Algunos casos no requieren inicialmente tratamiento.

Tendrá ocasión de conocer a otras personas que tienen un problema similar, pero reciben tratamiento diferente. Esto se debe a que el tratamiento se planea de forma individual, teniendo en cuenta lo que resulta más apropiado para cada paciente. Antes de iniciar su tratamiento, el especialista hablará con usted y le comentará, entre otras cosas, lo siguiente:

  • El objetivo de su tratamiento
  • Los efectos secundarios que puede esperar del tratamiento
  • La duración del tratamiento
  • Con qué frecuencia debe acudir al hospital

En muchos casos, el tratamiento se administará de forma ambulatoria, lo que significa que no es necesario que esté hospitalizado.

Tratamiento para la enfermedad de Hodgkin

La enfermedad de Hodgkin se trata con radioterapia o quimioterapia o con una combinación de ambas modalidades terapéuticas. La elección del tratamiento dependerá de las partes del cuerpo que están afectadas por la enfermedad, el tamaño de los tumores y los síntomas que experimente.

Tratamiento para el linfoma no Hodgkin de alto grado

El linfoma no Hodgkin de alto grado se trata la mayoría de las veces con quimioterapia intravenosa. En algunos casos también se utilizará radioterapia. Algunas personas con linfoma no Hodgkin de alto grado recibirán un trasplante de médula ósea o de células madre.

Si padece VIH o SIDA y precisa tratamiento para linfoma no Hodgkin de alto grado, su tratamiento se planificará según el estado de su sistema inmunológico.

Tratamiento para el linfoma no Hodgkin de bajo grado

El tratamiento para el linfoma no Hodgkin de bajo grado puede variar considerablemente de un paciente a otro.

Algunas personas con linfoma de no Hodgkin de bajo grado no necesitarán ningún tratamiento durante períodos prolongados de tiempo. Este es particularmente el caso de las personas que no manifiestan síntomas y se encuentran bien. Su especialista puede sugerir la estrategia de "observar y esperar". Esto significa que deberá acudir con regularidad a su consulta, pero no se le administrará tratamiento a menos que la enfermedad empiece a afectar a su salud general.

En los casos que requieren tratamiento, el tipo de tratamiento que se recomienda con más frecuencia es la quimioterapia. Se puede administrar en comprimidos o por vía intravenosa. La radioterapia se puede proponer en casos en los que el linfoma no Hodgkin de bajo grado está limitado a un área determinada.

Hay otros tratamientos disponibles, tales como el trasplante de médula ósea o de células madre, que se pueden ofrecer a determinadas personas con linfoma no Hodgkin de bajo grado, particularmente los que son jóvenes en el momento del diagnóstico.

Desde hace poco tiempo, hay tratamientos nuevos disponibles para algunos casos de linfoma no Hodgkin de bajo grado. Estos tratamientos se conocen como terapia con anticuerpos monoclonales y están basados en el uso de anticuerpos que se administran por vía intravenosa para ayudar al organismo a luchar contra las células de linfoma.

Quimioterapia

La quimioterapia significa literalmente "tratamiento con fármacos". En el caso de la quimioterapia para el cáncer, los fármacos utilizados se conocen con el nombre de "citotóxicos", porque dañan las células cancerosas ("cito" significa célula y "tóxico" quiere decir venenoso). Estos fármacos actúan interrumpiendo el ciclo vital de las células del linfoma, impidiéndoles que formen células nuevas.

Los linfomas pueden ser uno de los cánceres más sensibles a la quimioterapia.

Tratamiento con quimioterapia

Hay muchos tipos de fármacos citotóxicos disponibles. La quimioterapia para el linfoma implica frecuentemente el uso de diferentes fármacos en combinación. Cada uno de los fármacos actúa preferentemente sobre una fase diferente del ciclo vital de las células del linfoma: estos fármacos son más eficaces cuando se administran juntos que cuando se utilizan por separado. En algunas ocasiones, oirá que se utilizan abreviaturas para referirse a las combinaciones de los fármacos.

Quimioterapia intravenosa

La quimioterapia intravenosa supone la administración del fármaco mediante una cánula de plástico blando en una de sus venas, normalmente en la parte inferior del brazo o el dorso de la mano. La enfermera utilizará una aguja para insertar la cánula, pero ésta no debe causar dolor una vez introducida.

A veces, los fármacos se pueden administrar directamente en la cánula. La mayoría de las veces, se introduce el fármaco en una bolsa de líquido, para permitir que fluya gota a gota a través de un tubo de plástico y así administrarlo gradualmente en la vena. En algunas ocasiones, los fármacos pueden producir picor en el brazo. Informe a la enfermera si experimenta alguna molestia.

La quimioterapia intravenosa se puede administrar en ciclos. Por ejemplo, puede recibir el tratamiento durante una semana y después, dejar tres semanas de descanso, para que su organismo tenga la posibilidad de recuperarse de los efectos del tratamiento.

Catéteres centrales
Si va a recibir quimioterapia intravenosa, sus médicos pueden proponerle el uso de un catéter central. Podrá oír que se utilizan otros nombres para referirse a catéteres similares, tales como los catéteres de Hickman o Groshong.

Un catéter central es simplemente una cánula permanente que se lleva durante cierto tiempo. Es un tubo blando que se inserta en una vena, a través de la piel. El catéter se coloca frecuentemente en la parte superior del tórax. Se inserta bajo anestesia general o local y no produce dolor cuando se retira. La ventaja de llevar un catéter central es que las enfermeras pueden utilizarlo para administrarle los fármacos y tomar muestras de sangre, sin tener que abrir una nueva vía cada vez que sea preciso. El catéter central suele ser cómodo de llevar y se le instruirá acerca de su cuidado cuando esté en su domicilio.

Esteroides

La quimioterapia incluirá frecuentemente la administración oral o intravenosa de esteroides. Los esteroides tienen un efecto nocivo sobre las células del linfoma y pueden ser también eficaces para tratar algunos de los efectos secundarios que pueda experimentar. Estos agentes no son los mismos que los que están prohibidos en atletismo.

Podrá notar que los esteroides producen un aumento del apetito y es muy frecuente que los pacientes ganen peso durante el tratamiento.

A veces los esteroides pueden producir trastornos del sueño y cuando le sea administrado este fármaco, podrá apreciar que tiene propensión a experimentar más cambios de humor.

Radioterapia

La radioterapia consiste en la aplicación de rayos x para destruir las células cancerosas.

Antes de iniciar el tratamiento, se le pedirá que acuda al departamento de radioterapia para conocer al radioterapeuta encargado de supervisar su cuidado. El equipo de radioterapeutas dedicará algún tiempo a planificar su tratamiento y esto puede implicar que tenga que realizar varias visitas al departamento antes de iniciar realmente el tratamiento.

El área a tratar se delimitará minuciosamente según la localización de su linfoma. Por medio de una máquina denominada "simulador", los médicos obtendrán radiografías del área que debe tratarse y estas imágenes se utilizarán para dirigir la radiación hacia el linfoma.

El radioterapeuta trazará una marca en la piel del área a tratar, utilizando algo similar a un rotulador. Estas marcas servirán para ajustar exactamente la máquina a la zona donde debe administrarse la radiación durante su tratamiento, por consiguiente, es importante que se mantengan visibles hasta que finalice el tratamiento. En algunas ocasiones, los técnicos prepararán un molde para mantener una parte de su cuerpo en la posición correcta.

Cuando llegue el momento de iniciar el tratamiento, se le colocará cuidadosamente en una camilla, normalmente en posición tumbada. Se le pedirá que permanezca inmóvil durante el tratamiento. El radioterapeuta puede cubrir determinadas partes del cuerpo que no necesitan tratamiento.

Radioterapia

El tratamiento sólo dura unos minutos y es indoloro. Durante este tiempo, se le dejará a solas, pero los técnicos le vigilarán desde una habitación contigua.

La radioterapia suele administrarse todos los días, de lunes a viernes, y usted podrá volver a su domicilio tras someterse a cada sesión de tratamiento. El tratamiento con radioterapia dura normalmente de 2 a 6 semanas.

Este tipo de radioterapia no transmite radiactividad y tampoco habrá ningún riesgo para las personas que le rodean.

Efectos secundarios del tratamiento

El tratamiento para el linfoma puede afectar también a las células sanas del organismo, en particular, a las células que se dividen regularmente. Por este motivo, usted puede experimentar algunos efectos secundarios del tratamiento.

En algunas ocasiones, los pacientes experimentan muy pocos efectos secundarios. Su médico o enfermera podrán proporcionarle una idea aproximada de los efectos secundarios que se pueden esperar del tratamiento, pero será difícil predecir con exactitud cómo se va a sentir usted en particular.

Los efectos secundarios dependerán del tipo de tratamiento que reciba. Si está recibiendo quimioterapia, los efectos secundarios dependerán de los fármacos que se le administren. Si está recibiendo radioterapia, los efectos secundarios dependerán de la parte del cuerpo que se está tratando.

Debe mantener siempre informados a sus médicos y enfermeras de los efectos secundarios que pueda experimentar. La mayoría de los efectos secundarios se pueden controlar bien actualmente.

Podrá observar que los efectos secundarios de la radioterapia son, en un principio, mínimos, pero que pueden ser más evidentes al final del tratamiento.

Los efectos secundarios suelen ser transitorios, pero pueden durar varias semanas o meses una vez finalizado el tratamiento.

A continuación se describen algunos de los efectos secundarios más frecuentes del tratamiento. La información que se indica en cursiva está más relacionada con la radioterapia.

Riesgo de infecciones y el recuento sanguíneo

Uno de los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia es su efecto sobre la médula ósea. La médula ósea es responsable de la producción de las células sanguíneas del organismo, incluyendo los leucocitos que nos ayudan a luchar contra las infecciones.

Las células de la médula ósea pueden resultar dañadas por la quimioterapia. Esto significa que usted tiene un riesgo más alto de contraer infecciones durante su tratamiento. El riesgo máximo aparece aproximadamente de 7 a 10 días después de la administración de cada dosis.

En algunos casos, otras células sanguíneas, tales como los eritrocitos, que son los responsables del transporte del oxígeno y las plaquetas, que ayudan a detener las hemorragias, también pueden resultar afectadas por la quimioterapia. Por este motivo, se le realizarán con regularidad recuentos sanguíneos durante su tratamiento.

En algunas ocasiones, puede que sea necesario aplazar el tratamiento aproximadamente una semana, para que el recuento sanguíneo pueda volver a la normalidad.

El recuento de leucocitos también puede resultar afectado por la radioterapia y usted tendrá un riesgo más alto de desarrollar infecciones durante el tratamiento.

Para prevenir las infecciones:

  • Evite el contacto con personas que tengan resfriados o gripe
  • Evite los lugares donde se concentre mucha gente
  • Informe a su médico si tiene fiebre o no se encuentra bien
  • Lávese frecuentemente las manos, especialmente antes de las comidas

Si experimenta signos indicativos de fiebre, tales como escalofríos, sudoración o si nota que se encuentra peor de lo habitual, no dude en informar al hospital o a su médico de familia. En algunas ocasiones, le proporcionarán un número de teléfono en el hospital, para que pueda llamar si tiene algún problema.

  GLÓBULOS ROJOS GLÓBULOS BLANCOS PLAQUETAS
NOMBRE MÉDICO Neutrófilos
Linfocitos
Monocitos
Eritrocitos Plaquetas
FUNCIÓN DE LAS CÉLULAS Luchar contra las infecciones Transportar oxígeno Detener las hemorragias
SU CARENCIA PROVOCA

Neutropenia

Anemia Trombocitopenia
RECUENTO NORMAL

Leucocitos totales:
4-11 (x109/l)

Neutrófilos:
2-8 (x106/l)

Varones adultos:
4,4-6 (x1012/l)

Mujeres adultas:
4,2-5,4 (x1012/l)

130-400 (x109/l)

SU CARENCIA PUEDE IMPLICAR Infecciones Palidez, cansancio, dificultad respiratoria, escalofríos, vértigo y cefaleas Aparición de hematomas con facilidad
Hemorragias más prolongadas
Hemorragia nasal y gingival
Sangre en orina
ACCIÓN Antibióticos
Interrumpir el tratamiento hasta que el recuento vuelva a la normalidad
Transfusión de eritrocitos Transfusión de plaquetas

Fatiga

La fatiga, o la sensación de encontrarse mucho más cansado de lo habitual, es un efecto secundario frecuente de la quimioterapia y la radioterapia. Puede implicar que se sienta "pesado" y somnoliento. Puede sentirse irritable y notar que le resulta difícil concentrarse en algo durante más de unos minutos. Es importante que descanse todo lo posible durante este período.

Si se siente fatigado:

  • Planifique sus actividades cuando se encuentre con más energías
  • Comente con otras personas cómo se siente
  • Vea si alguien más le puede ayudar
  • Intente realizar ejercicio suave o técnicas de relajación

Mareos

Algunos fá¡rmacos quimioterápicos pueden provocar mareos, o náuseas , después del tratamiento. Estos efectos se pueden controlar generalmente muy bien y se le deben administrar fármacos para tratar las náuseas y vómitos (que se denominan antieméticos) que le ayudarán a resolver este problema. Mantenga informado a su médico acerca de cómo se siente. Algunas veces es necesario cambiar el fármaco antiemético, si el fármaco administrado inicialmente no es eficaz.

Algunas veces, la radioterapia puede producir mareos, en particular si se está tratando el área abdominal. La administración de medicaciones contra el mareo antes de iniciar el tratamiento puede que le sirva de ayuda para paliar este efecto.

Si siente náuseas:

  • Informe a su médico o enfermera
  • Evite comer inmediatamente antes o después del tratamiento
  • Evite el olor de las comidas y coma con más frecuencia, pero en pequeñas cantidades

Pérdida de cabello

No todas las personas pierden el cabello, pero algunos fármacos quimioterápicos pueden provocar su caída. Esto significa que puede perder parcial o totalmente el cabello. La pérdida de pelo sólo es un efecto transitorio y su cabello volverá a crecer una vez finalizado el tratamiento.

Si está recibiendo radioterapia, la pérdida de pelo se produce normalmente sólo en el área que se está tratando. Esta pérdida de pelo será temporal y el cabello volverá a crecer unos meses después del tratamiento.

Si usted está recibiendo un tratamiento que puede provocar la caída del cabello, puede utilizar una peluca si ese es su deseo.

Si experimenta pérdida de cabello:

  • Piense que sólo será temporal
  • Tenga cuidado con el cuero cabelludo y protéjalo del sol
  • Puede que prefiera utilizar pañuelos o un sombrero en lugar de una peluca

Llagas en la boca

Los fármacos quimioterápicos pueden provocar la aparición de llagas en la boca y hacer que sea más propenso a desarrollar úlceras en la boca. Si está recibiendo radioterapia en la parte superior del tórax y el cuello, o en la cabeza, podrá notar que le salen llagas en la boca o garganta. Se debe prestar especial atención al cuidado de la boca durante el tratamiento y en el hospital le prescribirán generalmente colutorios especiales para que los utilice cuando está en casa.

Para proteger su boca debe:

  • Utilizar regularmente un colutorio
  • Usar un cepillo de dientes de cerdas blandas
  • Evitar el tabaco y el alcohol

Fertilidad

Algunas combinaciones de quimioterapia pueden afectar a la fertilidad masculina y femenina, debido al daño producido en los testículos y ovarios. Esta es una cuestión que el equipo del hospital debe comentar con usted antes de iniciar el tratamiento.

La radioterapia administrada en la zona inguinal puede afectar a la fertilidad, tanto en mujeres como en varones, aunque se prestará especial atención para proteger los testículos y los ovarios en la medida de lo posible.

Irritación de la piel

Algunas veces la piel del área tratada con radioterapia puede irritarse, de manera similar a la irritación producida por una quemadura solar. Se le proporcionarán instrucciones acerca del cuidado de la piel del área que se está tratando. Es muy importante que siga detenidamente estas instrucciones, puesto que contribuirán a que la radioterapia sea lo más eficaz posible.

Alteraciones del gusto y otros problemas relacionados con la dieta

Podrá notar que tiene algunos problemas para comer. Por ejemplo, la comida puede empezar a saberle diferente. Algunas personas notan que han perdido el apetito.

Si está recibiendo radioterapia en el tórax o el cuello, también puede notar que le resulta difícil tragar.

Después del tratamiento

Visitas de seguimiento

Una vez finalizado su tratamiento, se le pedirá que acuda regularmente al hospital. En principio, estas visitas pueden tener lugar todos los meses o cada tres meses, posteriormente se realizarán cada seis meses y finalmente pueden reducirse a una sola visita al año.

Durante este tiempo, su médico querrá saber cómo le ha ido y cómo se encuentra. Es probable que durante este período se le realicen análisis de sangre con regularidad y algunos hospitales le propondrán que se realice una exploración radiológica de seguimiento, si fuese necesario. Las visitas de seguimiento son una parte importante de sus cuidados progresivos y le proporcionan la oportunidad de comentar con su médico todo aquello que le pueda preocupar.

Recidiva de la enfermedad

En algunos casos, el linfoma puede reaparecer (o experimentar una recaída) tras el tratamiento inicial. Es más probable que esto suceda durante los dos años siguientes a la terminación del tratamiento. Frecuentemente es posible administrar un tratamiento adicional.

Si experimenta una recidiva, su médico considerará necesario repetir algunas de las pruebas que le habían realizado en un principio. El tratamiento adicional se planificará basándose en su situación personal.

Muchas personas se siguen tratando con éxito después de la recaída de su enfermedad. Seguramente recordará que hemos comentado anteriormente que la recaída de la enfermedad es más frecuente en los pacientes con linfoma no Hodgkin de bajo grado.

Remisión y curación

Los médicos se refieren a la "remisión" de diferentes maneras y esto puede ser bastante confuso. La remisión se describirá como completa cuando ya no hay ningún indicio de enfermedad, o parcial cuando la enfermedad se ha reducido significativamente.

Aunque muchas personas que han padecido linfoma están curadas actualmente, los médicos pueden ser reacios a decir que "usted está curado". Una vez que haya manifestado remisión completa durante algunos años, hay muchas menos posibilidades de que la enfermedad reaparezca.

Cómo afrontar la enfermedad

Las personas se enfrentan a una enfermedad grave de muchas maneras diferentes, por lo que no se puede proporcionar una respuesta única a la pregunta "¿cómo afrontaré mi enfermedad?.

Algunas personas desearán enterarse de todo lo que les pasa, para ayudarles así a entender lo que está sucediendo. Otros preferirán centrarse en llevar una vida lo más normal posible.

Muchas personas creen que el hecho de tener un linfoma puede producir cambios muy positivos en su vida, porque ello les permitirá cuidarse más y disfrutar realmente al máximo de la vida.

No hay una manera "correcta" o "errónea" de conseguir pasar por esta experiencia y usted notará probablemente que hay diferentes cosas que le pueden ayudar en distintos momentos.

En esta sección se incluyen algunos de los sentimientos que puede experimentar, algunas maneras de hacer frente a la enfermedad que han encontrado otras personas y cómo puede afectar el linfoma a la vida en general. Sólo pretende ser una introducción a un tema muy amplio, por lo que si desea más información, puede solicitarla a su médico.

Sus sentimientos

Cada persona reacciona de manera diferente cuando le dicen que padece un cáncer. En esta sección se indican algunos de los sentimientos más frecuentes. No debe pensar que va a experimentar todos estos sentimientos ni que va a apreciarlos con la misma intensidad.

Podrá notar que sus sentimientos cambian de un día a otro y que es probable que tenga días buenos y malos. Podrá observar que algunas veces le resultará especialmente más difícil, por ejemplo, cuando le comunican el diagnóstico, cuando ha finalizado su tratamiento o cuando tenga que realizar las visitas de seguimiento.

Independientemente de cuales sean sus sentimientos, debe saber que no está solo. Otras muchas personas habrán tenido los mismos pensamientos y sentimientos. También hay personas y organizaciones, además de su familia y amigos, que están dispuestos a hablar de todo con usted, si así lo desea.

Conmoción e incredulidad
Cuando le comunican por primera vez que usted tiene un linfoma, podrá notar que se siente conmocionado y se queda paralizado. Podría parecerle como si todo esto le estuviese sucediendo a otra persona y podría tardar un rato en darse cuenta de la realidad.

Deje tiempo suficiente para asimilar lo que está sucediendo, a veces es cuestión de semanas o incluso meses.

Aflicción
Es frecuente que las personas se sientan muy tristes por el hecho de haber perdido su buena salud, por la interrupción de sus planes y la pérdida de control sobre la vida. También puede sentirse muy afligido por las personas que le rodean y el impacto que su situación tendrá sobre ellas.

Miedo e incertidumbre
El cáncer es una palabra que puede asustar mucho a las personas, particularmente si conocen a alguien que ha padecido cáncer y lo ha pasado muy mal a consecuencia de la enfermedad.

Podrá notar que empieza a sentirse muy asustado por lo que le sucederá. Los hospitales y los médicos o el hecho de pensar cómo será el tratamiento podrían ser motivos de preocupación. Puede que se sienta más preocupado por saber cómo las personas allegadas a usted afrontarán la situación.

Las personas con linfoma experimentan frecuentemente una sensación de incertidumbre porque no es posible predecir lo que va a suceder.

Sus temores pueden ser peores que la realidad. El cáncer es una palabra que hace referencia a muchas enfermedades diferentes y la mayoría de ellas pueden ser más difíciles de tratar que el linfoma. Puede que le sirva de ayuda informarse más acerca de lo que se puede esperar de la situación o hablar con otras personas que han pasado por una experiencia similar.

Indignación y resentimiento
Podrá notar que se siente muy enfadado porque esto le haya sucedido a usted y muy frustrado por la alteración que supone para su vida. Puede que se vuelva muy irritable y con mal genio y se desquite con las personas más próximas a usted. También es muy frecuente que las personas están resentidas con los que no padecen la enfermedad:- "Claro, tú estás bien, no eres el que tiene linfoma".

Los sentimientos de indignación pueden hacer que, para colmo, se sienta culpable, pero debe procurar no ser demasiado severo consigo mismo si esto sucede, el hecho de enfadarse no significa que usted esté haciendo lo que no se debe.

Reproche y culpabilidad
Muchas veces podrá pensar que usted mismo - u otra persona - tiene la culpa de su situación.

Es normal que quiera una explicación del por qué le ha sucedido esto, pero piense que no es probable que su enfermedad tenga que ver con algo que usted haya o no haya hecho.

Rechazo
Muchas personas no aceptarán que algo va mal y no querrán hablar para nada de su enfermedad. De hecho, muchas personas siguen comportándose como si todo fuese normal durante su tratamiento.

El sentimiento de rechazo hacia la enfermedad puede ser particularmente difícil para todas las personas que le rodean, ya que puede que ellos deseen hablar de lo que está sucediendo con el fin de expresar sus propios sentimientos. Intente explicarles que no desea hablar de su enfermedad en ese momento.

Aislamiento
El cáncer puede ser una experiencia muy solitaria y puede sentirse aislado de los demás, sus amigos, su familia, sus compañeros de trabajo. Este puede ser particularmente el caso del linfoma, porque no es un tipo de cáncer muy frecuente y la mayoría de las personas no han oído hablar nunca de él.

Puede que le sirva de ayuda hablar con otras personas que han experimentado algo similar, ya que ello puede hacer que se sienta menos solo.

Amigos y familia

Observará que las personas que le rodean experimentarán también muchos de estos sentimientos y que éstos no siempre serán los mismos que los suyos.

Podrá notar que sus amigos quieren cambiar de tema si usted está hablando de la enfermedad o que dan poca importancia a lo que le está sucediendo. Puede resultar difícil saber lo que se debe decir a alguien que está muy enfermo, por lo que podrá observar que las personas no se comportan con usted igual que lo hacían antes de que estuviese enfermo. La tensión que supone una enfermedad grave puede poner las cosas difíciles en una relación y podrá observar que es más probable que usted y su pareja discutan por nimiedades.

A las personas que están próximas a usted puede que les resulte más difícil ofrecerle su apoyo, debido a sus propios sentimientos. Cualquiera que sea su reacción, se preocuparán tanto, si no más, que antes. La mejor táctica suele consistir en ser lo más sincero posible con cada una de estas personas.

Cuando alguien cercano a usted tiene linfoma

Si alguien próximo a usted tiene linfoma, es probable que usted experimente algunos de estos sentimientos en diferentes momentos.

Podrá observar que le sirve de ayuda hablar de cómo se siente, bien con la persona afectada o con alguien más. Usted también está atravesando por un momento difícil y necesita cuidarse para apoyar a la persona que padece linfoma.

Puede resultar muy difícil saber qué decir o hacer para ayudar a esa persona en esos momentos. Frecuentemente puede ser un gran apoyo el que usted preste su ayuda en cosas prácticas. Puede que a la persona con linfoma le sirva de ayuda que usted le acompañe a las visitas al médico, para ayudarle a recordar lo que se ha dicho.

Es probable que algunas veces usted se quede sin palabras. Sin embargo, la mayoría de las veces usted estará allí para prestar su apoyo, físico y emocional, a esa persona.

Una de las mejores cosas que puede hacer es escuchar a la otra persona mientras le expresa sus sentimientos, el saber que tienes a alguien con quien puedes hablar es un gran consuelo.

Hablar con los hijos

Si usted tiene hijos, puede resultar muy difícil saber qué decirles en ese momento, particularmente si son muy jóvenes.

Muchas personas estarán predispuestas a proteger a sus hijos de la enfermedad y sus tratamientos e intentarán aparentar que todo va bien.

Lo mejor es ser abierto y mostrarse sincero con la mayoría de los niños.

Independientemente del aspecto que usted tenga, es muy probable que los niños sepan que está pasando algo grave. También pueden pensar que tienen la culpa de su enfermedad. Muchas veces, lo que pasa por la imaginación de un niño es mucho peor que la realidad.

Mantenga informados a sus hijos de lo que está sucediendo y tranquilíceles, explicándoles que no tienen ninguna culpa. Podrá sorprenderse de su capacidad para afrontar la situación y comprender lo que está pasando.

También será importante que anime a sus hijos a hablar de lo que sienten y de sus posibles temores. Un cambio de comportamiento puede indicar cómo se siente su hijo, ellos pueden hacer cosas que saben que no deben hacer, por ejemplo pelearse con otros niños.

Debido a que su hijo está atravesando por un período de tensiones, puede que sea beneficioso informar a sus profesores de la situación. A veces, los otros niños pueden ser un gran apoyo y hacer que su hijo se encuentre menos solo.

Sexo y fertilidad

Sexo durante el tratamiento

No hay ningún motivo por el cual deba abstenerse de mantener relaciones sexuales durante el tratamiento, pero podrá notar que con su enfermedad y tratamiento tiene menos interés por el sexo. Quizá deba tranquilizar a su pareja a tal respecto y será importante para ustedes que hablen de sus sentimientos.

Puede que las relaciones sexuales le resulten más incómodas si tiene trombocitopenia, puesto que este trastorno implica un mayor riesgo de que aparezcan hematomas.

Los médicos recomendarán a las mujeres que padecen linfoma que no se queden embarazadas durante el período de tratamiento. El embarazo podría dificultar el tratamiento de la enfermedad y a su vez, los tratamientos pueden ser perjudiciales para el feto. Debe continuar utilizando anticonceptivos durante el tratamiento. Las píldoras anticonceptivas pueden perder eficacia con su tratamiento, por lo que deberá comentar esta cuestión con su médico.

Sin embargo, los varones tienen la posibilidad de procrear durante el tratamiento para el linfoma. Aunque no deberán existir riesgos para el feto, las parejas deben considerar detenidamente esta cuestión, para asegurarse de que es el momento apropiado para tener un hijo.

Tener un hijo después del tratamiento

Puede que sea difícil decidir cuándo es el mejor momento para tener un hijo después del tratamiento. Los aspectos que deben considerarse incluirán el tipo de linfoma que padece, el tipo de tratamiento que ha recibido y sus propias circunstancias personales.

Muchos médicos recomendarán esperar un período de dos años después del tratamiento. De esta manera, tendrá la oportunidad de recuperarse del tratamiento que ha recibido. Este período de espera también se deja frecuentemente porque de producirse una recaída, es más probable que suceda en los dos años siguientes a la terminación del tratamiento.

A veces las personas se mostrarán preocupadas porque su hijo pueda nacer con alguna anomalía debido al tratamiento del linfoma. No hay indicios que sugieran que este sea el caso.

Fertilidad

Hay muchas parejas que tienen hijos sin ningún problema después del tratamiento, pero algunos tratamientos para el linfoma pueden causar esterilidad. Esto sucede particularmente cuando se administran determinados fármacos quimioterápicos y cuando se utiliza quimioterapia a dosis altas como tratamiento de soporte para trasplante de médula ósea o células madre. Su especialista le podrá indicar si su tratamiento puede tener efectos negativos sobre su fertilidad, aunque no siempre es posible asegurarlo, ya que los efectos suelen ser bastante imprevisibles.

Problemas de fertilidad para los varones
Si su tratamiento pudiese implicar algún riesgo para su fertilidad, su médico debe comentar con usted la posibilidad de conservar su semen antes de iniciar el tratamiento. Actualmente es relativamente fácil conservar una muestra de semen de los pacientes, que se congela para poderlo utilizar posteriormente.

En algunas ocasiones, su estado de salud general influirá en la cantidad de esperma que pueda producir y el hecho de tener un linfoma puede significar que el recuento espermático sea más bajo de lo normal. Sin embargo, los avances más recientes en los tratamientos de fertilidad implican que los embarazos sigan siendo posibles, aunque la muestra contenga muy poca cantidad de esperma. Aunque el tratamiento pueda comprometer su fertilidad, no se puede asegurar que usted sea infértil y muchos varones pueden procrear de forma natural tras haber recibido tratamiento para el linfoma.

Problemas de fertilidad para las mujeres
Muchas mujeres pueden tener hijos con normalidad después de su tratamiento, pero algunas de ellas experimentarán una reducción de la fertilidad. La ciencia moderna está investigando actualmente la posibilidad de conservar los óvulos de las pacientes del mismo modo que se hace con el esperma, pero todavía queda un largo camino por recorrer antes de que esta técnica tenga éxito y está disponible a nivel general. Desafortunadamente esto significa que, en este momento, las opciones disponibles para las mujeres son más limitadas que en los varones. Podrá observar que su menstruación es irregular o que se interrumpe totalmente durante el tratamiento. Después del tratamiento, puede volver a ser normal, pero algunas mujeres observarán que las irregularidades continúan incluso cuando ha terminado el tratamiento.

Algunas mujeres, en particular las que ya están próximas a la menopausia normal, tendrán una menopausia precoz tras su tratamiento.

La menopausia se puede controlar de diferentes maneras, por lo que quizá desee comentar esta cuestión con su especialista.

Hay médicos y departamentos en el hospital que están especializados en fertilidad y tratamientos para la fertilidad. También hay diversas publicaciones disponibles sobre fertilidad y existen diferentes organizaciones que están especializadas en estas áreas en particular.

Autoayuda

En momentos como éste, es fácil que pueda creer que las cosas están fuera de su control. Sin embargo, hay medios de los que se puede valer para afrontar la enfermedad y muchas personas realizan cambios muy positivos en sus vidas durante y después del tratamiento del linfoma.

Puede que prefiera que la vida continúe de la manera más normal posible, será cuestión de encontrar lo que resulta más apropiado para usted.

Adoptar una actitud positiva

Aunque puede resultar difícil en ocasiones, el hecho de adoptar una actitud positiva puede ayudarle a sentirse mejor y hacer que toda la experiencia sea más fácil de sobrellevar.

Procure dejar tiempo suficiente para realizar todo aquello con lo que más disfruta. Fíjese objetivos que pueda alcanzar, en lugar de intentar abarcar demasiado.

Hablar de sus sentimientos

Ya hemos comentado los sentimientos que puede experimentar en estos momentos. Muchas personas creen que les servirá de ayuda compartir estos sentimientos con alguien, puesto que de esta manera les puede parecer mucho más fácil afrontar la situación. Esta persona puede ser alguien próximo a usted o alguien que está fuera de su entorno.

Las personas próximas a usted pueden estar enfrentándose con sus propios sentimientos, de manera que en algunas ocasiones les puede resultar difícil escucharle y prestarle su apoyo.

Conocer su enfermedad

Muchas personas creen que les servirá de ayuda conocer lo que les está sucediendo. Esto no sólo les ayudará a saber lo que pueden esperar de la situación, sino que también podrán comprobar que las circunstancias son más alentadoras y tranquilizadoras de lo que se imaginaban.

Su médico especialista será la persona más apropiada para hablarle de su situación personal, puesto que existen muchas diferencias entre una persona y otra. No tema hacerle preguntas. Algunas personas consideran útil escribir las preguntas antes de la cita con el médico o anotar lo que el médico les dice. Puede que también le sirva de ayuda que alguien le acompañe cuando tenga que acudir a la consulta del médico.

Contactar con otras personas con linfoma

El hecho de saber que hay otras personas que han atravesado por una situación similar puede ser enormemente tranquilizador y alentador. Algunas personas considerarán que les sirve de ayuda hablar con otras que han padecido linfoma. En el hospital podrá conocer a otras personas que se encuentran en una situación similar a la suya o bien podrá informarse de los grupos de apoyo que hay en su zona.

Dieta y nutrición

Una dieta sana es importante para tener una buena salud y ello servirá para facilitar su curación y recuperación. Una dieta sana implica consumir una mayor cantidad de fruta y verduras frescas. También es una buena idea beber más líquido, más agua y zumos, en vez de más té y café.

Cada vez hay más personas que introducen cambios más significativos en su dieta y podrá oír hablar de una serie de programas dietéticos más especializados. Este tema puede ser controvertido, por lo que no debe sorprenderse si oye opiniones contradictorias.

Durante el tratamiento, podrá notar que algunas veces pierde el apetito o que los efectos secundarios del tratamiento le impiden comer con normalidad.

Puede realizar ajustes en su dieta para ayudarle a resolver estos problemas. Quizá también desee consultar con un especialista en dietética del hospital.

Ejercicio

El ejercicio es algo que deberíamos hacer la mayoría de las personas. Aunque puede que en algunas ocasiones no le apetezca mientras está recibiendo tratamiento, el practicar un poco de ejercicio cuando se sienta con ganas le ayudará a sentirse más fuerte, con más energías y más sano. Esto puede suponer simplemente dar un paseo todos los días o hacer algunos ejercicios de estiramiento.

Si usted practica ejercicio con regularidad, no habrá normalmente ningún problema con que continúe con su rutina de ejercicios durante el tratamiento. Sin embargo, puede encontrarse más cansado de lo habitual y es importante que le haga caso al cuerpo y descanse todo lo que sea necesario.

Procure fijarse objetivos que pueda alcanzar. El ser demasiado exigente con uno mismo durante el ejercicio puede significar que tarde mucho más tiempo en recuperarse y esto podría hacer que pierda la confianza.

Tenga en cuenta que su recuento sanguíneo puede influir en el tipo de ejercicio que está practicando, haciéndolo menos seguro para usted. Por ejemplo, si practica la natación, debe tener en cuenta que puede estar expuesto a muchos gérmenes que hay en las piscinas. La práctica de ejercicios intensos, tales como el jogging o el squash, pueden hacer que sea más propenso a que le salgan hematomas, si su recuento de plaquetas es bajo. Su médico debe recomendarle un ejercicio que sea seguro para usted.

Otras ideas

Hay otras formas de adaptar su estilo de vida para maximizar su salud durante y después del tratamiento.

Pasear

Si fuma, esta vez será más importante que nunca que deje de fumar o, al menos, que reduzca el número de cigarrillos. Esto será particularmente importante si existe la posibilidad de que el tratamiento afecte a sus pulmones.

Puede que le resulte difícil dormir o descansar lo suficiente, particularmente si usted es una persona con un estilo de vida ajetreado. Evite, en lo posible, trabajar a marchas forzadas y procure dormir bien por la noche. A veces su tratamiento puede hacer que le resulte más difícil conciliar el sueño y puede que le sirva de ayuda comentar esta cuestión con su médico. Frecuentemente las técnicas de relajación y los ejercicios de respiración pueden ayudarle a dormir mejor y hacer que se sienta con más energías.

Puede que considere útil realizar algunos cambios en su vida, cuando sea posible, para reducir el stress.

Vida en general

Conducir

Algunos de los fármacos que se le administran como parte de su tratamiento pueden afectar a su seguridad para conducir unos días después del tratamiento. Comente con su médico si puede conducir sin problemas.

Trabajo

Muchas personas pueden seguir trabajando durante el tratamiento, pero usted podrá observar que necesita tomarse algún tiempo libre. Algunas personas tendrán la posibilidad de reducir su horario de trabajo y trabajar a tiempo parcial.

Acudir a su trabajo puede, de hecho, hacer que se sienta de manera muy diferente, puede ayudarle a que se sienta más como usted mismo.

Puede que se encuentre un poco nervioso por tener que decirle a su jefe que padece esa enfermedad, pero la sinceridad es generalmente el mejor aliado y le podrá llegar a sorprender lo comprensivos que se muestran su jefe y compañeros.

Vacaciones

Muchas personas pueden coger vacaciones durante el tratamiento y muchas de ellas planifican sus vacaciones como "regalo" al finalizar el tratamiento.

Generalmente es una buena idea comentar los planes de vacaciones con su médico especialista. En algunas ocasiones puede que sea más seguro para usted que se quede en casa, por ejemplo, si tiene más riesgo de contraer infecciones.

Si viaja fuera, será útil que lleve consigo información relativa a su enfermedad y tratamiento, en caso de que tenga que consultar con otro médico.

Para viajar a diversas partes del mundo es necesario vacunarse antes de emprender el viaje. Algunas vacunas no son apropiadas para personas con linfoma, por lo que debe consultarlo con su especialista.

Otras fuentes de apoyo

Ayuda en el hospital

El equipo de su hospital puede proporcionarle numerosos consejos e información sobre su situación personal.

Puede que no siempre vea a su especialista cuando acuda al hospital para recibir tratamiento, pero hay otros médicos disponibles que forman parte del mismo equipo. Además del jefe del equipo de especialistas hay otros especialistas internos que estarán al tanto de su caso.

Ayuda en la comunidad

Si ve que le resulta difícil arreglárselas en casa, una de las personas más adecuadas a las que puede dirigirse para pedir consejo es su médico de familia. En algunos casos, podrá ponerle en contacto con una enfermera local o una enfermera de apoyo para que le presten ayuda. Estas personas pueden visitarle en su propia casa y ayudarle en determinados aspectos de su cuidado. También pueden ponerle en contacto con otros profesionales sanitarios en caso de que necesite asesoramiento sobre problemas específicos, por ejemplo, un especialista en terapia ocupacional o un fisioterapeuta.

En determinados casos, el Departamento de Servicios Sociales local podrá poner a su disposición a una persona apropiada para que le ayude en tareas específicas, en particular, si usted vive solo y le resulta difícil prepararse la comida o bañarse y ducharse. Un trabajador social podrá informarle de los servicios de ayuda disponibles. Para obtener más información, puede contactar con su Departamento de Servicios Sociales local.